Iván el incompetente; Uribe el redentor

El principio de Peter, está basado en el estudio de las jerarquías en las empresas, por la que todo trabajador tiende a ascender hasta alcanzar su nivel máximo de incompetencia. Desde que Laurenc J. Peter escribiera su libro “El principio de Peter” en 1969, su teoría se ha ido transformando sustancialmente en nuestros días hasta llegar al absurdo que actualmente disfrutan los trabajadores de las grandes empresas.

Este concepto abarca no sólo a las personas en el ámbito laboral, sino también –como no- a los políticos actuales que aspiran a la presidencia de la República quienes viven el frenesí y el estrés de interminables y agotadoras jornadas llenas de desplazamientos, de discursos, invitaciones y reuniones, de promesas, y de abrazos a ancianos, niños sucios, hasta poblaciones afro.

De todos ellos el único que parece haber llegado ya a su nivel de incompetencia es el más joven –y el más canoso- de ellos: el candidato del Centro Democrático, Iván Duque.

Duque, que salió de la nada sólo porque fue el que dijo Uribe, de quien dijo Vargas Lleras que ‘es muy pollo’ y que ‘no tiene experiencia ni para administrar una tienda’ como afirmó De La Calle, ha comenzado a presentar cuadros inequívocos de haber llegado ya a su nivel de incompetencia.

¿Cómo alcanzó tan rápido su nivel de incompetencia este candidato? Todo apunta a que el inexperto político no se imaginó jamás el berenjenal en el que se iba a meter; lo que sumado al escaso margen de maniobra que le permite su mentor, a la constante presión de los Pastrana, Ordóñez y demás; a las estrategias non santas de J.J. Rendón, a los consejos de José Obdulio, a las declaraciones de Popeye, las adhesiones de la mujer de Kico Gómez, La Gata y Marbelle, y a las caricaturas de Matador, han producido una crisis existencial en Duque que ha degenerado en un estado de inseguridad y de angustia tal que paulatinamente empieza a notarse en su rendimiento como candidato.

Sus discursos son cada vez más caóticos: unas veces intenta hablar más paisa que su jefe creyendo que así cautivará a su audiencia; otras, parece Maduro ofreciendo el oro y el moro; y las más de las veces, saltando temas de aquí para allá y de allá pa acá, sin hilo conductor con una pobreza oratoria que intenta cubrir abrazando celebridades, cantando vallenatos, tocando guitarra o haciendo veintiuna con un balón.

El jefe omnímodo de Duque, el ex presidente Uribe, sabe de las limitaciones y la incompetencia de su pupilo, por lo que, pese a todo, de llegar a alcanzar el triunfo, serán estas las cartas que justifiquen su intromisión natural en los asuntos de Estado y hacer lo que siempre quiso hacer: devolvernos a la constitución de 1886; censurar la prensa; perseguir la oposición y a los trabajadores; entregar los recursos naturales a la multinacionales, destruir el medio ambiente; mantener la corrupción e inundar de sangre los campos y las ciudades de Colombia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *