El agro grave, pero estable!

Cayeye
By Cayeye Mayo 31, 2017 10:33

El agro grave, pero estable!

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En el campo, la pobreza crece día tras día. El estado abandono el campo y los resultados son dramáticos y preocupantes.

En la página web del Ministerio de   Agricultura, máximo organismo de regulación y control del Estado en el sector, se puede leer que la misión de la cartera es “formular, coordinar y evaluar las políticas que promuevan el desarrollo competitivo, equitativo y sostenible de los procesos agropecuarios forestales, pesqueros y de desarrollo rural, con criterios de descentralización, concertación y participación, que contribuyan a mejorar el nivel y la calidad de vida de la población colombiana.”

Nada más alejado de la realidad del país rural y del agro. Las políticas agrarias van en contravía de esos principios tutelares. ¿Sólo de qué manera se interpreta que existan 80,000 toneladas de maíz represadas, que no han podido ser comercializadas por causa de los bajos precios, debido a las importaciones descontroladas del cereal?

Para la muestra un botón: hace un par de meses la llegada al puerto samario del buque Spar Pavo, procedente de Nueva Orleans, cargado con 60 mil toneladas de maíz amarillo americano, ocupó todos los titulares de la prensa local, regional e, incluso, nacional.

La noticia daba cuenta del arribo del barco de carga de granel más grande en la historia de Colombia; y que esto había sido posible gracias a las condiciones de calado natural con las que cuenta el Puerto de Santa Marta y, que la carga había ingresado al país sin pagar un solo peso de arancel gracias al TLC suscrito con los Estados Unidos.

Es cuando el eco de las advertencias que se escuchaban en los días previos a la firma del tratado, que vaticinaban que con su implementación se estaba firmando la desaparición de los productores locales, adquieren su máxima validez. Ante el desolador panorama muchos han pedido que se renegocie de manera urgente el tratado o que se anule, so pena de agravar cada día más la tragedia agrícola que se vive en los campos.

De otro lado, continuando con la cadena de mentiras del Ministerio, en su portal web se lee que una de sus funciones es: “Orientar y dirigir la formulación de los planes, programas y proyectos que requiere el desarrollo del sector Agropecuario, Pesquero y de Desarrollo Rural, y en general de las áreas rurales del país”; lo cual es evidente que no se cumple pues las cifras son contundentes. Según cifras del Dane, a 2012, la pobreza en el sector rural era del 46,8 por ciento, frente al 28,4 por ciento del área urbana; el 84,9 por ciento de la población campesina registraba bajo logro educativo; analfabetismo del 26,3 por ciento y el 93 por ciento no tenía empleo formal.

Los gobiernos de turno, representados en el sector por el Ministerio de Agricultura, han trabajado siempre a espaldas de la realidad nacional y de las necesidades de los productores. Por ejemplo, su aporte para combatir la concentración de la propiedad de la tierra, un tema que ha generado numerosas protestas campesinas, ha sido prácticamente nulo. Los pocos esfuerzos en ese sentido han terminado en manos de terratenientes y paramilitares, como el reciente entuerto de Incoder que develó una amplia red de corrupción donde los grandes damnificados fueron los pequeños propietarios y los agricultores. Incluso, varios proyectos de reforma agraria, aprobados en el Congreso, como el del expresidente Carlos Lleras Restrepo, han fracasado. De los 2,4 millones de propietarios de predios privados que hay en el campo colombiano, apenas 91.200 (el 3,8 por ciento) tienen más de 200 hectáreas.

Lo anterior para enumerar solo unas pocas de las líneas de acción que el ente encargado de este sensible sector en el país no diseña, no planea, ni ejecuta. ¿Por qué no lo hace? ¿No hay voluntad política? ¿Qué sucede?

Con un estado cada vez más incompetente, que diseña políticas con sesgo anti agrario, los productores nacionales están solos y a merced del capitalismo salvaje que sumado al contrabando, las importaciones desbordadas, el difícil acceso al crédito, insumos costosos, rezago tecnológico, poca o nula asistencia técnica, tasas de interés por encima de las que rigen para el sector urbano; deficiente infraestructura, entre otros, tienen a nuestros agricultores condenados a la pobreza eterna y a la exclusión.

Mientras el drama se acentúa, por los lados del Ministerio parece que nada sucede pues ese organismo sigue dando palos de ciego y apuntando en la dirección equivocada.

Juan Pablo Díaz Granados
Ex alcalde de Santa Marta

No es de extrañar ante esa falta de compromiso y de engaño con la base productiva del país, que a los altos cargos ejecutivos del ministerio lleguen personas solo por fichaje político, sin la experiencia, ni el perfil necesario para desempeñar esas funciones, como es el caso de un exalcalde samario que ocupa el cargo de Viceministro de Desarrollo Rural, una dependencia que maneja temas tan sensibles como las políticas de desarrollo rural; la gestión de los bienes públicos rurales; el desarrollo de capacidades productivas y generación de ingresos; el ordenamiento social de la propiedad rural y uso productivo del suelo; la implementación de políticas sobre el ordenamiento social de la propiedad rural y el uso productivo del; y nada más ni nada menos que proponer y hacer seguimiento a la implementación de la política de restitución de tierras despojadas.

-Es un reconocimiento a su trabajo y sus logros- Se escuchó por los lados del Club Santa Marta al momento de co-nocerse la noticia de su nombramiento. ¿Pero cuáles logros lo hicieron merecedor de ese nombramiento? Si nos atenemos a su pobre gestión al frente de la alcaldía, es claro que fue nombrado para pagar favores políticos y no por su desempeño que de lejos ha sido de los más pobres en la historia de la ciudad. En hora buena, la Fiscalía lo ha llamado a indagatoria para que responda por los múltiples hallazgos que la Contraloría detectó durante su administración. La justicia tarda, pero llega.

Este es un tema de nunca acabar; sin embargo, es evidente que la desidia del Estado, la corrupción y la ineptitud de sus funcionarios; sumado a los factores antes expuestos garantizan que el agro se encuentre grave, pero estable… para dicha de los que se lucran a expensas de la pobreza de los productores.

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